PRESENTACIONES

Nacimiento de agua en Marinilla, Antioquia, que se mezcla con sintetizadores y otros sonidos del ambiente, iniciando la corriente sonora contemplativa que transcurrirá durante el resto del álbum.

El rumor de un río que fluye 

orígen de las músicas del mundo

Telar sonoro compuesto de las vocalizaciones del cucarachero común (Troglodytes aedon) y la zenaida torcaza (Zenaida auriculatalas). También incluye los sonidos de aves simulados por la flauta de agua, texturas electrónicas, y corrientes de agua, evocando un ambiente de serenidad y misterio.

Entre arpegios líquidos, los silbidos silvestres se tejen,

un eco esmeralda en el telar del arroyo profundo.

Experiencia aérea y fluida como un río que se eleva. Un río volador es una masa de aire cargada de humedad que se desplaza desde áreas tropicales, transportando grandes volúmenes de agua en forma de vapor. Aquí está representado por vocalizaciones y aleteos de diferentes especies de colibríes y otras aves del bosque de niebla. También participan el cucarachero antioqueño (Thryophilus sernai), la charrasquilla transportada y modulada (Cinnycerthia unirufa), el solitario andino transportado y modulado (Miadestes ralloides), el copetón común o pinche (Zonotrichia capensis), el cucarachero petiblando (Henicorhina leucosticta), diferentes grillos (orden Orthoptera), y cigarras (familia Cicadidae).  Todos estos sonidos flotan con los sintetizadores y el sonido de una llovizna.

Ríos voladores reflejan caudales terrestres

Corrientes terrestres proyectan los ríos que vuelan

Y entre ellos las alas.  

Bosques naturales y digitales se tejen como una y la misma cosa. El paisaje sonoro de la reserva Barbas-Bremen, en Risaralda, se cuantiza con texturas electrónicas y ecos digitales. Sintetizadores de agua, humedales y vocalizaciones de ranas túngaras (Engystomops pustulosus) -minuto 4:36- emergen selva adentro. Patrones de guitarra y piano -minuto 6:54- brotan en conjunto con sonidos del campo magnético de la Tierra. Cantos de ballenas resuenan en el golfo de Tribugá, en un encuentro con el mar. Una guaira concluye el recorrido por esta selva cuantizada.

En la selva cuantizada, sonidos entrelazados,

susurros algorítmicos y ecos digitales,

sonidos esculpidos, la naturaleza en cifras se revela.  

Diferentes sonidos de cigarras, grabados en el Cañón de Río Claro, se mezclan con percusiones electrónicas, y gestos de guitarra, para constituir una danza multiespecie.

Murmullos y susurros sugieren criaturas  

Ritos prehistóricos, sonidos afilados de cigarras

Cuerdas pulsantes presentes en el presente

Océano de sonidos que evocan la inmensidad del espacio. Flauta de Agua, voces, efectos electrónicos, maraca, percusiones electrónicas, y piano, están entrelazados en un vaivén sideral.

Notas cósmicas bailan distancias inconcebibles

Ranas galácticas croan constelaciones líquidas,

Sonidos de llamaradas y chispas de fuego, se enlazan con vocalizaciones del copetón común o pinche (Zonotrichia capensis) , sintetizadores, piano, y guitarra.

En los remolinos ígneos, las llamas brillan en armonías luminosas,

corrientes multiespecie que resplandecen en la chispa ardiente,

notas líquidas emergen, un fuego que en el agua se transforma.